ARTÍCULO

¡Olé por mi pretérito paisano Unamuno!

355 palabras.

Buenas tardes,

Hoy se cumple medio mes desde que escribí que, tal vez, me reincorporaría al mundo bloguero individual, pausadamente.

Bien, tras mucho tiempo sin escribir nada ni responder casi nada (en público), aquellos días di varios MGs, RTs y realicé algún Comentario. Después, otra vez silencio, porque mi situación (no la mía exactamente) es la que es.

Se acabó el preámbulo. Tengo un momento de media paz y quiero decir algo sobre Unamuno, sabedor además de que entre quienes siguen mi blog algunas personas son admiradoras de mi pretérito paisano. Algo que, especialmente a esas personas, les va a agradar. Como esto ya se lo he escrito en privado hace bastantes días a quien debía hacerlo en primicia, aquí me veo en libertad de expresarlo en público.

Al grano. Me encuentro hace unas semanas con José Antonio Ereño, profesor mío en el Instituto y en la Universidad. No sé, tendrá una decena o docena de libros escritos sobre el bilbaino universal. Somos convecinos, residimos a unos setecientos metros uno de otro. Pero no lo veía desde hace un año. Lo normal en estos casos: hablamos de lo divino y de lo humano (más de lo segundo) y, claro, no podía faltar el pelotari de Patmos (Unamuno). ¡Ah!, tampoco podía faltar Ortega, ja, ja.

Como yo le digo que tengo relación con alguien ocupadísimo que, sin embargo, siempre responde a mis correos, sea para aceptar o denegar un artículo, y que eso es para mí una virtud de dicha persona, Ereño me sorprende: me dice que Unamumo respondía a TODAS las misivas que le remitían. Le digo que no me lo puedo creer, que quizá sí al principio, muy joven, pero no después. Ereño: SIEMPRE.

Are eta gehiago oraindik (más todavía): que Don Miguel no sólo aceptaba todas las citas, entrevistas que se le solicitaban, sino que además acudía en carne mortal a la estación ferroviaria salmantina a recibir a los interesados.

Conocedor como soy de la ausencia de cortesía, de la mala educación de tantos juntaletras enseñoreados de las páginas de opinión de los diarios, quiero resaltar con este breve apunte la calidad humana de mi agónico y/o agonista pretérito paisano.